El Palacio de la Virreina ( situado en la Rambla, número 99) es un buen ejemplo de la arquitectura barroca catalana y el primero, parece ser, que se construyó en las Ramblas.
Lo mandó construir el marqués de Castellbell, que había sido gobernador en Chile y virrey en Perú, y que volvió a Cataluña con grandes riquezas. Su construcción se prolongó alrededor de tres años, del 1772 al 1775. El marqués se casó con una joven a la que triplicaba la edad y murió a los 3 años, dejando el palacio en herencia, que pasó a ser conocido como “de la virreina”.
Actualmente el palacio es propiedad del Ayuntamiento de Barcelona y aloja exposiciones temporales, además de la exposición permanente de los gigantes de la ciudad, Jaume I y Violant d'Hongria, usados en las fiestas de la ciudad. El palacio es monumento nacional.
Destaca por su decoración barroca y rococó.